domingo, 16 de noviembre de 2014

Érase una redada

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“Soy el detectivo DeWolff y esto es una redada. Nadie saldrá de aquí sin pasar por comisaría.” 

  Esta es la premisa del último rol en vivo jugado por los asociados de La Esquina Amarilla, una partida creada por ArcanoXIII. La historia se sitúa durante los años 20 en Estados Unidos, en plena la ley seca, donde los jugadores deben interpretar a un variopinto grupo  que ha sido cazado en un garito ilegal conocido como “Underground”. 

  El lugar equivocado en el momento equivocado, turbios negocios o asuntos personales, no faltaban motivos para ser arrestados, ni para querer salir de allí sin pasar por comisaría. Así que durante aproximadamente hora y media nueve jugadores estuvieron buscando la mejor salida posible bajo la inquisitiva mirada de DeWolff y los constantes arranques de furia del indignado dueño del local.  El tiempo iba pasando y poco a poco se iban descubriendo las cartas, con lo que aumentaba la crispación y los nervios. Los murmullos eran cada vez más frecuentes a espaldas del detective, e incluso se acuñó el término “compañeros de redada”. 

  Entre estos “compañeros de redada” se forjaban alianzas a la misma velocidad que se rompían, pues toda información tenía un precio para el oyente adecuado.  

  Pero como en todo, llegó el final. Y, con un complot que vendió incluso a alguno de los propios confabuladores, se cerró esta movida noche en el “Underground”. Unos pocos consiguieron dormir en sus camas mientras que el resto pasaría como mínimo la noche entre rejas, pues no fueron pocas las caras de sorpresa al contar qué se había ido diciendo durante la partida.

  Sin lugar a dudas, fue una partida marcada por las acertadas caracterizaciones de los jugadores (varios vestidos de época, un regente chino que no descuidó su trenza) y por la constante presión del detective sobre el resto de clientes del Underground, logrando el ambiente adecuado y los constantes murmullos a sus espaldas.