domingo, 25 de octubre de 2015

[Rev] Torrevieja Nocturna: El último beso de ambar - Sesión 5



Después de un verano plagado de sucesos, el ambiente en la Torrevieja estaba más tenso de lo que había estado en años. En ese contexto, todos los vástagos de la ciudad recibieron una invitación para un baile de máscaras en honor al Príncipe Víctor Bornemisza. Organizado por la Stra. Ashley Grey, sería un buen momento para relajarse y socializar tras los acontecimientos que tuvieron en jaque a la ciudad durante los últimos meses. La fiesta trascurrió sin incidentes, los vástagos aprovechaban para hablar y comentar todo lo acontecido, hasta que en un momento, Bruno Hernández, que había sustituido a Pavlov como sheriff caía al suelo herido de muerte. En unos segundos y bajo al atónita mirada de todos los presentes, su cuerpo fue consumido por ese misterioso veneno conocido como "Sanguinaria". Ernest reaccionó estacando a ventrue Llednar Twen, que era el que en ese momento hablado con el sheriff. Pero en lugar de quedar inmovilizado como es habitual, su cuerpo también se consumió presa del veneno.
Desconcertados, todos se miraban con ojos acusadores cuando una enorme explosión los sacó de aquel estado. El elíseo y la residencia del Príncipe habían explotado en lo que parecía ser un atentado directo contra la ciudad. A esto se le unió un corte de comunicación con la capilla tremere, lo que provocó el temor en los miembros de dicho clan que hasta ese momento se habían mantenido calmados. Sabiéndose bajo un ataque, los vástagos comenzaron a organizarse. Lo primero fue comprobar los daños en el elíseo y confirmar las terribles sospechas que tenían. El vehículo del Víctor de Bornemisza estaba entre los restos del enorme edificio derruido y aparecieron todos los cuerpos de sus ghouls entre las ruinas. Sin príncipe al que seguir, decidieron refugiarse en la discoteca de Maxi Paciello, uno de los pocos vástagos que no había asistido al baile. Allí recibieron la confirmación de que la capilla estaba cerrada de manera impenetrable, siendo lo más sorprendente que no había vástagos en su interior.
Así pasaron lo que restaba de noche. Antes del alba, cada uno huyó hacia su refugio con la esperanza de no ser el siguiente objetivo y quedaron en reunirse pasadas unas semanas para valorar la situación y tomar las decisiones que correspondieran.